Los tejados están expuestos de forma continua al sol, la lluvia, el viento y los cambios de temperatura, lo que provoca su deterioro con el paso del tiempo. Un mantenimiento adecuado es clave para garantizar la protección del edificio y su eficiencia energética.

Un tejado en mal estado puede provocar problemas graves en el edificio si no se actúa a tiempo:

Prevención de filtraciones de agua y daños estructurales

Eliminación de humedades y aparición de moho

Mejora de la eficiencia energética del edificio

Reducción del consumo energético

Mayor seguridad y durabilidad del tejado

Sustitución de tejas rotas o desplazadas

Reparación de goteras y filtraciones

Reparación de cubiertas planas y azoteas

Impermeabilización de tejados y cubiertas

Renovación del aislamiento térmico

Revisión y fijación de elementos de seguridad

Mantenimiento y limpieza de tejados y canalones